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lunes, 5 de enero de 2009

Zone Euro


La Slovaquie adopte l’euro

La Slovaquie est devenue, ce 1er janvier, le 16e pays de l’Union européenne à adopter la monnaie unique. La circulation des deux monnaies, couronne et euro, sera limitée à deux semaines. Le gouvernement de Brastislava espère ainsi limiter les effets de la crise et conserver le rythme soutenu du développement économique.
Ce n’est pas seulement la nouvelle année qu’une centaine de milliers de badauds est venue fêter la nuit dernière sur la place principale de Brastislava, mais aussi l’Europe. Même le feu d’artifice arborait les couleurs de l’Union et pour cause, ce 1er janvier marque à la fois le dixième anniversaire de l’euro, et surtout l’adoption par la Slovaquie de la monnaie unique européenne.

L’euro succède donc à la couronne, une monnaie en circulation depuis la partition de l’ex-Yougoslavie en janvier 1993. A l’instar de ce qui s’était passé à Chypre, Malte et en Slovénie, la Slovaquie a choisi un scénario de « big-bang », autrement dit une entrée en service rapide de l’euro, forçant les esprits à s’adapter.

Un changement en douceur

La couronne et l’euro vont cohabiter pendant quinze jours seulement, mais le double affichage des prix restera en vigueur jusqu’à la fin de l’année. D’ailleurs la Commission européenne s’attend à un changement de monnaie « en douceur », après des mois de préparation du secteur bancaire, du monde de l’entreprise et du public. Il y a six mois, le gouvernement slovaque avait en effet lancé une vaste campagne d’information avec les incontournables spots télévisés et prospectus, mais aussi des concours de chanson et du théâtre ambulant à destination de l’importante minorité tzigane. Depuis le début du mois de décembre, le million de kits d’euros mis en vente pour préparer le public a été pris d’assaut.

Surveillance des prix

Pour faciliter la transition, la Banque centrale et les banques de commerce sont restées ouvertes ce 1er janvier et le seront également le week-end prochain. Au départ réticente, la population est devenue plus favorable à la monnaie unique, mais avec toujours la crainte de voir les prix grimper. Pour éviter tout dérapage, le gouvernement surveille les tarifs de l’énergie : les prix de l’eau, du gaz et de l’électricité devraient très peu évoluer en 2009.

Membre de l’Union européenne depuis 2004, la Slovaquie devient ainsi le quatrième des nouveaux membres à adopter la monnaie unique. La Slovénie, issue de l’ex-Yougoslavie, avait été en 2007 le premier pays ex-communiste à rejoindre la zone euro. Chypre et Malte en avaient fait de même le 1er janvier 2008.

De nouvelles pièces font donc leur apparition dans la zone euro, celles-ci sont frappées à l’image du mont Krivan et du château de Bratislava.

En avance sur ses voisins

Pour la Slovaquie, c’est un succès. Le pays avait lancé le processus monétaire dès son intégration à l’Union et peut se targuer d’avoir terminé ses négociations avec Bruxelles avant le grand effondrement boursier de septembre. Autre avantage non négligeable, la Slovaquie a obtenu un taux de change favorable de 30,126 couronnes pour un euro. Une situation qui paraît d’autant plus enviable que ses voisins post-communistes comme la Hongrie, la Pologne ou la République tchèque ont vu ces dernières semaines leurs monnaies nationales se dévaloriser face à l’euro.

Malgré une croissance à faire pâlir de jalousie ses partenaires européens, 10,4% en 2008, les Slovaques demeureront les plus pauvres de la zone euro, avec un PIB par habitant qui s’élève à 71% de la moyenne de l’UE.

EUROS

Eslovaquia

Bienvenida al euro

El 1 de enero de 2009 Eslovaquia se incorporaró a la eurozona. Se trata del primer país poscomunista centroeuropeo que cumple con todos los criterios indispensables para la adhesión al espacio de moneda común.
Con la llegada del año nuevo, cinco millones de eslovacos se sentirán aún más europeos, ya que su país se sumará a las economías más estables del Viejo Continente, dejando atrás a países como República Checa, Polonia y Hungría.
La Comisión Europea (CE) ha valorado altamente los esfuerzos efectuados por Eslovaquia al aplicar los exigentes requisitos comunitarios.
"Eslovaquia ha alcanzado un alto nivel de convergencia económica sostenible y está plenamente preparada para adoptar el euro el próximo 1 de enero de 2009", subrayó a la prensa eslovaca Joaquín Almunia, comisario de Asuntos Económicos de la Unión Europea.
El Tratado de Maastricht, documento aprobado en 1992, dictó las condiciones para la incorporación de países a la zona euro: control de finanzas públicas y del nivel del endeudamiento del Estado, la inflación y las fluctuaciones en materia de tipos de cambio y tasas de interés.
No todo es alegría
La incorporación de Eslovaquia a la zona euro ha representado un cambio total en el funcionamiento de la sociedad y esto no ha sido recibido de la misma manera por todos los ciudadanos.
Meses antes de que la Comisión Europea diera luz verde al ingreso del país a la eurozona, el 56 por ciento de los eslovacos se declaraba en contra de la desaparición de su moneda nacional, la corona eslovaca.
Más de la mitad de los eslovacos opina que, después de las duras medidas económicas aplicadas por el Ejecutivo a la caza de la moneda común, esta última no solucionará las dificultades económicas de los ciudadanos de a pie.
Laco Danihel, un ingeniero civil de 58 años, considera que el euro llega tarde, porque la crisis económica es tan grave que ni el euro le ayudará a salir adelante con su empresa de construcción.
"Estoy al borde de la quiebra. Si nos hubiéramos incorporado al euro antes, tal vez mi capital sería mayor, pero el cambio de coronas a euros me perjudicará porque tendré menos dinero y ahora con la crisis nadie quiere construir", se quejó Danihel.
Los detractores del euro vaticinan un aumento astronómico de los precios, que, según muchos, podrían subir en un 40 por ciento.
No obstante, Juraj Valachy, analista del Banco Tatra, estima que las previsiones anticipan una desaceleración de la inflación a un 3,2% en 2009, tras el 3,8 del año en curso. Al tiempo que los niveles alcanzados por el país gracias a las reformas económicas y su adhesión al espacio euro, facilitarán un mayor control y corrección de la economía, indicó.
Adiós a la corona eslovaca
Según las estipulaciones comunitarias, los eslovacos podrán seguir utilizando su moneda nacional hasta el 16 de enero de 2009, pero el cambio se dará sólo en euros. La tasa de conversión fue fijada en 30,1260 coronas eslovacas por un euro.
Actualmente, todos los productos del mercado llevan dos precios, uno en euros y otro en coronas eslovacas. Funcionarios del Banco Central de Eslovaquia anunciaron que se seguirán cambiando monedas durante los siguientes cinco años y sin límite para el caso de los billetes.
"El 1 de enero de 2009 todas las cuentas en coronas eslovacas se convertirán en cuentas en euros, porque nuestra moneda dejará de circular por completo", recordó el banquero Marian Nagy.
Entretanto, universitarios y representantes de la clase media alta eslovaca saludan la llegada del euro. Los jóvenes aseguran que la moneda común agilizará los viajes y las compras, se pondrá fin a las especulaciones y los privilegios para los que podían jactarse de tener ingresos en euros.
"Soy un joven europeo de Eslovaquia. Puedo estudiar, vivir o trabajar en cualquier país comunitario y desde enero tendré en mi bolsillo una moneda fuerte válida en cualquier banco del mundo. Es algo muy excitante", aseguró Peter Lesek, de 25 años.
"Mi padre y mi abuelo no terminan de entender lo que pasa y suspiran por las coronas eslovacas y se sienten inseguros, porque dicen que será muy diferente tener en el bolsillo 30 coronas o un euro", matizó por su parte Elena Cesnakova, estudiante de 22 años.
El primer ministro de Eslovaquia, Robert Fico, asegura que el euro es el mejor regalo de Navidad para la nación. Está convencido de que su país ha demostrado estabilidad política y económica a nivel continental y, por eso, a partir del año nuevo entrará en "las grandes ligas" de la política continental.
Los políticos aseguran que el hecho de pertenecer a la eurozona servirá para que los grandes inversores lleven sus capitales a Eslovaquia, y que les beneficiará el hecho de integrarse al espacio euro antes que sus vecinos.
Independientemente de las repercusiones económicas que represente el cambio, al menos al principio, para los bolsillos de las familias, la mayoría de los eslovacos se sienten orgullosos de haber podido adelantarse a los checos, húngaros y polacos.
Hasta la fecha, los eslovacos emigran a República Checa —donde, con 75.000 personas, representan la segunda minoría étnica, superados tan sólo por 130.000 ucranianos— en busca de trabajo para mejorar su nivel de vida.
La clase gobernante promete que después del 1 de enero de 2009 disminuirá la emigración económica y la fuga de cerebros, y que Eslovaquia pronto será sinónimo de bienestar económico y estabilidad política en Europa central.
El euro se convirtió en la moneda oficial de la Unión Europea el 1 de enero de 1999 y empezó a circular de manera progresiva a partir del 1 de enero de 2002.
La eurozona está integrada actualmente por 15 países de la Unión Europea. Eslovaquia será el número 16. La moneda europea común se ha convertido en la segunda divisa del planeta, después del dólar.
Los países que conforman el espacio euro son Alemania, Austria, Bélgica, Chipre, España, Eslovaquia (desde el 1 de enero de 2009), Eslovenia, Finlandia, Francia, Grecia, Holanda, Irlanda, Italia, Luxemburgo, Malta y Portugal.